
pero nunca tengo resto para redoblar.
Juego entre lo cierto y lo incierto
en oscuros momentos,
a volar sin levantar los pies del suelo,
pero mirando con cariño las pausas eternas
y respirándote hondo,
comprándote todo.
Historias rejuntadas así como sin querer en la calle, un café, o un bondi, de una forma que nunca intenta ser poesía, porque la vida no lo es. O si, según se mire con los ojos cerrados. No todo es autorreferencial, pero todo es mio, nuestro y tuyo si así se siente...