
soñando palabras mágicas
de labios de una mujer.
La vida me premió otra vez,
no fue una, sino dos,
las que me hablaron de amor.
Dos, que no llegan a la cintura,
pero me chamuyaron al pecho,
forjando las palabras mas mágicas
que escuche nunca jamás.
Las que resguardo con furia
como tesoros del alma,
las que ya nadie me puede robar
ni arrancándome el corazón.
"Si tuviera que elegir,
te elegiría a vos", dijo una;
"Te amo pucho", agregó la otra.
Dichas una noche de mayo,
las voy a recordar toda la vida...
y aún después de ella.