
se ve venir...
Como la luchadora noche del lunes
a la burlona madrugada del martes,
que sabe cierta su llegada.
La canción que es valiente
no tiene brillo, sino luz,
y en alguna soledad se fuga el neón
por el peso de otro dolor.
Porque mutante cruzó de vereda sin mirar
y se dejó atropellar sin querer, queriendo.
Porque el tambor rojo salió de su caja
pero no sonó música, sino lamentos.
Ya no tiñe de negro la idea de ver,
ni parecer, y solo quiere estar y ser.
Y habiendo sacado pasaje,
tiene que volver.