
Viejos fantasmas rondan el marulo
y nublan la mirada, y mojan las mejillas.
Casi como un dejabú,
pero sin matices fantásticos.
Basta de grises, de rencores absurdos.
Basta ya de una vez de mugre bajo la alfombra.
Los dientes apretados y un recuerdo,
un pasaje sin escalas a otra pobreza emocional.
Rompiendo cadenas ajenas,
busco para mi la misma libertad.
Porque nunca es bueno guardar cosas
que ocupen lugar en el alma,
ni cargar por el empedrado con baúles repletos
de buzones baratos...
...las consecuencias siempre son peores que las causas.
Este mundo merece felicidad,
a cualquier hora, y de cualquier color.