
ni una noche más.
Es probable,
que nunca te vuelva a ver.
Puede, incluso, que hasta sea cierto
eso de que que nadie te haya oído asi.
Y hasta podés mentir que no fui yo
quien te acarició el alma.
Pero...
Si no podés dejar de llorar,
y volvés a nombrarme sin respirar...
no es que te falte yo,
es que te sobran los motivos
para quedarte conmigo.