Cenicienta, son más de las 12 (En memoria de Bodoque)
Sin ningún hada madrina, ni caballos ni doncellas,
así era mi reino .
Y por más que parecí un príncipe,
siempre fui la calabaza,
y vos...
vos siempre una princesa.
Nunca merecí tanta riqueza, como tus dones, tu belleza.
Ni tu pasión desmedida.
Más se me premió una noche,
quizá porque la vida no vale nada
si no es para merecer.
Y aunque sabía que todo sueño tiene un final,
y que alguna vez sería la hora de acabar el hechizo
(y todo volvería a ser gris y oscuro),
sentí que lo merecía,
quise soñar despierto.
Pero en el reloj dieron las doce,
Y aunque la magia me concedió como deseo un tiempo más,
al fin me quedé sin palacio,
y volví a ser la calabaza.
MMV/III/XXVIII